Siempre que puedo, trato de evitar el uso de mi vehículo particular y si tengo tiempo me desplazo caminando. Anoche un poco apurado, subí a un ómnibus de la línea 9, como venía casi vacío me senté en la segunda fila de asientos. Cuando viene lleno trato de pasar directamente al fondo, porque considero que así se viaja mejor. El costo del pasaje en San Miguel de Tucumán es de $1,40, que se puede pagar en efectivo o con un "cospel". El "cospel" es una ficha, que se adquiere en kioscos y almacenes en diferentes lugares de la ciudad. Generalmente se consigue, pero no siempre. Desde hace unos meses, cuando comenzó a notarse una suba generalizada de precios, las monedas comenzaron a escasear. Los bancos dicen que es costoso el traslado de las monedas desde Buenos Aires y el Banco Central, su proveedor, dice que ellos traen la cantidad suficiente, para satisfacer la necesidades de Tucumán. Lo concreto es que no hay monedas, también escuché decir que las monedas, son vendidas en el exterior como simple metal. Al subir, me llamó la atención que este chofer tuviera, una buena cantidad de monedas. La mayoría de los pasajeros abonamos con un billete de $2, cuando no tenemos cospeles. Este chofer, comenzó a dar los vueltos con monedas de 0,10 ctvos., o sea, seis monedas a cada pasajero. ¿Porqué no cuidaba las monedas? Lo lógico es que diera una moneda de 0,50 y una de 0,10. A los pocos minutos, salí de la duda, estaba "todo fríamente calculado". Comenzó a decir a los pasajeros que no tenía monedas de 0,10 . Por lo tanto, los pasajeros pagaban por su viaje $1,50. Negocio redondo para el chofer del colectivo. 
viernes, 4 de julio de 2008
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