Que los tucumanos tenemos fama de gatos, no está en duda. Nos conocen principalmente, en las provincias, vecinas. Mecheras, carteristas, oportunistas, moto arrebatadores, se perfeccionan en nuestra ciudad y se van a trabajar a otras provincias. La picardía de robarse una servilleta de buena calidad, en un restoran. Llevarse de recuerdo, un cenicero, una cuchara o sobresitos con azúcar, nos mantiene la autoestima alta, somos astutos. Si hay posibilidad de pasar sin pagar la entrada en un espectáculo o para ingresar en la cancha , se lo hace, somos piolas o bobina. Los tucumanos somos muy pícaros en ese sentido. Pequeños hurtos, que ¿no perjudican a nadie? Gato casero, no es el felino doméstico, es el ladrón que conoce la casa que ha robado. En la sede del Ente Cultural de Tucumán, hay varios canteros en los que por la llegada de la primavera, se repusieron plantas. Alguien se encariñó y no dudó en llevarse unas cuantas para la maceta o el jardín de sus casa.


No hay comentarios:
Publicar un comentario