Me gusta caminar, en los días frescos, me gusta caminar. Esta forma de conocer la ciudad, me permite, además, practicar con la capacidad de observación. Al caminar, observo casas antiguas, algunas con sorprendentes detalles de ornamentación. Miro el cielo, y me sorprendo, ante la habilidad de los pájaros urbanos, para realizar sus nidos en lugares, a donde la imaginación humana no llega. O al menos, mi imaginación. Hay días que me gusta caminar hacia el centro de la ciudad, otros en cambio, busco la tranquilidad de los barrios. El peatón, tiene un lugar obligado para transitar, son las veredas o aceras, espacio público que debe ser de libre circulación.
vereda atrapado sin salida, si así es de día ¿cómo será de noche?
vereda un escalón
vereda tres escalones
Las deficiencias más comunes, son las baldosas flojas o falta ellas, roturas por raíces de los árboles, ausencia de rampas con el nivel de inclinación adecuado, inexistencias de pasamanos. Entre tantos consejos, para las personas mayores, hay uno que podría considerarse básico: si tiene más de 75 años, use bastón, para mejorar la estabilidad.
Hay muchas variedades de veredas: las hay con rampa-escalones, las obstaculizadas por rejas salientes de alguna cochera, y también las hay con fuente. Las autoridades, tienen la obligación, ante la falta de voluntad o conciencia de algunos vecinos, de intimar y arbitrar los medios necesarios para que se regularice, el tránsito por las veredas de nuestra ciudad. Es peligroso y hasta temerario circular por algunas de ellas, y para las personas con capacidades diferentes se hace directamente, imposible.

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