El almanaque nos bate que es lunes,
que se ha acabado la vida bacana,
que viene al humo una nueva semana
con su mistongo programa escorchardor
Los fines de semana se terminan los domingos a la tarde, cuando niño, la angustia comenzaba, cuando mamá me disparaba la pregunta incendiaria, ¿has terminado todos los deberes? Siempre respondía que sí, aunque no fuera cierto. El día que decidía controlarme y no estaban completos, era un domingo trágico. Con retos, y amenazas de privaciones para el resto de la semana. Algo similar, me pasó durante la vida universitaria. Cuando pienso en la cara del jefe, o recordar los problemas que me esperan, provocan en mí el malestar de tener que trabajar. Se pincha la felicidad, vivida el viernes por la noche. Viernes por la noche, libertad, con los amigos hasta la madrugada. ¡Glorioso viernes!
Rumbenado p'al taller
va Josefina,
que en la milonga, ayer,
la iba de fina.
Este tango (del que sólo transcribo un fragmento) nació en 1.927, con música de nuestro comprovinciano, José Luis Padula, (1.893-1.945), me parece haber leído que nació nació en Lules, pero no estoy seguro. En el año 1.936, llegó Buenos Aires, su tango más famoso quizás sea 9 de Julio. En sus comienzos tucumanos, se presentó en Radio Aconquija. El tango, originariamente se llamó Lunes 13, en 1.939, Francisco García Gimenez, le puso la letra, y perdió el 13.
Moe, con cara de lunes

Moe Howard (1897-1.975)

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