Por necesidades, de defensa, de intercambio de información, para optimizar los recursos, el ser humano se fue agrupando en lo que llamamos ciudades. Y lo que parecía una ventaja, en muchos casos, se está convirtiendo en una disminución de la calidad de vida. Ruidos, alta contaminación del aire, complicaciones en el tránsito, obstáculos para el desplazamiento del peatón. Es difícil, pensar en la creación de nuevos espacios verdes, es más, debemos estar atentos, ante nuevas mutilaciones, que puede recibir el Parque 9 de Julio, por citar un ejemplo. Los beneficios, que aportan los árboles con su tarea silenciosa, me atrevo a decir, son infinitos, dado que seguramente, hoy estamos desconociendo muchos de ellos y a medida que la ciencia avanza irá haciendo saber de nuevas ventajas para nuestra salud y el medio ambiente en general. Al famoso e imprescindible aporte de oxígeno, además, rompen con la monotonía, ayudan a bajar la temperatura, sirven de barrera visual, nos protegen del sol, del viento, del ruido. Nos hacen saber, que cuando comienzan a caer las hojas estamos en otoño, y cuando llega la primavera, en Tucumán, los naranjos nos llenan de perfume por las noches. El perfume de azahares, es un recuerdo, que se llevan los tucumanos que tuvieron que partir hacia otras tierras.
en lugar de un árbol, basura
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